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Los fabricantes de camiones hablan limpio, pero hacen lobby sucio: GreenLatinos y sus aliados presionan.

Los hechos son claros: Estados Unidos debe impulsar una transición rápida y asequible hacia la tecnología de cero emisiones en nuestros camiones.

Durante años, GreenLatinos ha defendido, escrito, y comentado ampliamente sobre cómo las emisiones de los camiones perjudican a nuestras comunidades y por qué deben estar sujetas a regulaciones más estrictas.   

Las empresas de camiones Paccar, Cummins y Daimler le dijeron a sus inversores están listas para estándares de camiones más limpios. Pero a puerta cerrada y en el escenario de la Gran Feria Estatal Americana de este verano, han estado contando una historia diferente.

Como parte de nuestra acción más reciente en este ámbito, GreenLatinos ha liderado una coalición de organizaciones ambientales, de salud pública, laborales y religiosas en una carta dirigida a los directores ejecutivos de Paccar, Cummins y Daimler, denunciando a las empresas por respaldar los esfuerzos para debilitar la implementación de las normas de la EPA sobre emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) para vehículos pesados, que entrarán en vigor en 2027.

La contradicción es innegable. En recientes teleconferencias sobre resultados, Paccar afirmó estar "preparada" para el nuevo estándar de 35 mg de NOx y "lista para implementarlo". Cummins comunicó a los inversores que estaría "lista para lanzar" sus productos conforme a la normativa de 2027. Daimler confirmó que ya cuenta con un motor que cumple con el estándar. Sin embargo, las tres compañías ahora apoyan la derogación del estándar y permiten que la Asociación Estadounidense de Camioneros (AAC) ejerza presión en su nombre para retrasarla. Fabricantes tan grandes y rentables no pueden eludir las consecuencias de su propio cabildeo; la responsabilidad comienza por asumir el impacto en la salud pública de los estándares que buscan retrasar.

Las consecuencias son evidentes. Los camiones de gran tonelaje representan apenas el 6 % del parque automovilístico, pero son responsables del 59 % de las emisiones de NOx del sector del transporte y del 55 % de la contaminación por partículas, el tipo de contaminación que provoca asma, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y muerte prematura en comunidades cercanas a autopistas, almacenes y puertos. Los propios camioneros soportan una carga desproporcionada: los gases de escape diésel que se acumulan en las cabinas de los camiones se han relacionado con algunas de las tasas de mortalidad por cáncer de pulmón más altas de cualquier profesión.

La tecnología para solucionar esto ya existe. Lleva años funcionando en Europa y China y se basa en los mismos sistemas de reducción catalítica selectiva que los fabricantes han utilizado para cumplir con las normas estadounidenses durante los últimos 15 años. No se trata de una brecha tecnológica, sino de una demora artificial.

Leé la carta completa.

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